El software no merece tu confianza
La mayoría de personas ponen su confianza de manera incondicional en las corporaciones
La sociedad moderna está permanentemente siendo manipulada a través de la conocida presión de grupo, demostrando que la mayoría de seres humanos no actúa lógicamente, sino porque «todos los demás lo hacen». Una apelación a la multitud.
Bajo marcas, eslóganes y campañas de propaganda las corporaciones tecnológicas logran convencer, persuadir y manipular a la población para adoptar servicios que de manera reiterativa les provocan:
- Estrés y ansiedad
- Depresión y aislamiento social
- Impacto en autoestima
- Daño a la reputación
- Acoso
- Exclusión social
- Pérdida de empleo y oportunidades
- Fraudes financieros
- Extorsión o chantaje
- Violación de derechos naturales
- Procesos legales
- Pérdida de control sobre su información
- Traumas persistentes debido a la exposición pública de información privada
- Dificultad para relaciones futuras
- Daño psicológico, social y económico
Las corporaciones son empresas financiadas por la política, organizaciones con una agenda que no necesitan satisfacer las necesidades del prójimo para pagar sus costos y alcanzar sus fines, sino que gracias a una fuente coactiva de ingresos, es decir; de impuestos, sacian las necesidades del Estado vigilante.
Por este motivo, rechazar es el acto más importante y significativo de éste siglo. Decirle que no a los servicios y aplicaciones de Meta, por ejemplo es un acto valiente y de justicia, y no solo porque es software privativo y lo anteriormente señalado, sino porque Meta facilita herramientas a pedófilos para cometer crímenes contra niños alrededor del mundo.
Ésta es solo una de las corporaciones que a manipulado a multitudes con la adopción de su tecnología, que aún siendo privativa de libertad se muestra como un avance ante la mayoría de la población. Sin embargo nosotros, conscientes debemos decir «no» y rechazar públicamente a estas organizaciones que trabajan para robar nuestro derecho natural a la privacidad y así no caer junto a la masa por el barranco de la democratización tecnológica.
Dile no al software privativo y reemplázalo por software libre, los programas que respetan tu libertad, la libertad de tener el control sobre tu propia informática.